Trucos para crear un personaje único. Parte 2: Motivación.

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Consejos de escritura con Fernando Gómez (@fer_buhonr en Instagram)

Hola a todo el mundo, en el consejo literario de hoy os voy a explicar cómo darle una motivación a un personaje. Para ello, debes blablabla.
Exacto. Este párrafo lo vas a ver en cientos de cuentas con consejos literarios. Ya lo he comentado antes, lo que estás escribiendo es TU historia. Aunque hagas miles de cursos o leído miles de historias, solo TU podrás escribir lo que habita en tu cabeza. En el consejo de hoy no os voy a explicar cómo escribir la motivación de tu personaje, porque eso lo debes tener ya claro, sino cómo mostrarla, y qué piezas son claves en la historia si quieres que quede clara.

Bien, antes de nada, ya sabes que para estos términos siempre me encanta revisar su significado en la R.A.E:
«Motivación: f. Conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona.»
Mmm, me encanta cuando una sola palabra explica a la perfección el concepto que representa. Lo que falta añadir es cómo este se trata del factor más importante de nuestra historia. Sí, más importante, porque sin ella NO HAY historia (o, bueno, se puede hacer una, pero de tan mala calidad que al final vas a preferir esconderla).

Por eso, la motivación del protagonista es lo primero que debes tener claro en tu historia, así que quiero dejar claras algunas cosas:

  • Todas las motivaciones son igual de válidas, pero la historia es lo que marcará qué tan potente o floja será.
  • Marca el camino del protagonista, y será lo que le haga madurar en la historia.
  • Condiciona sus decisiones. Cuidado con esto. Si la motivación de tu personaje es llegar al faro, por ejemplo, deberá costarle mucho tomar una dirección que no le lleve a su destino.
  • Determinará su alineamiento, es decir, qué tan bueno o tan malo es el personaje, y cómo va cambiando esta perspectiva a lo largo de la historia.

Quiero que nos centremos a este último punto. La verdad que el alineamiento es uno de los valores más subjetivos que se puede encontrar en un personaje, debido a que no hay una verdad absoluta, y todo depende desde el punto de vista en el que se mire. Voy a ponerte un ejemplo:

«Un ladrón roba pan para alimentar a sus amigos.»

Esta sencilla frase nos muestra varios pequeños dilemas morales. El primero es, sin duda, que estamos hablando de un ladrón, socialmente visto como alguien ‘malo’. Sin embargo, aquello que roba no lo hace para enriquecerse, sino para ayudar a otros, haciéndolo ‘bueno’. Pero el conflicto viene al final, referente a sus amigos. No se trata de un familiar, sino de alguien con quien no comparte lazos de sangre. Su acción es tan buena como mala, y solo cada lector podrá aplicarle un alineamiento u otro. También podemos implicar que es un varón, que está haciendo su trabajo, o que la presión social le obliga a realizar esas acciones, pero todo esto son pensamientos que cada lector puede tomar.

Tu función como escritor NO es decir si es bueno o es malo, sino mostrar de forma clara su motivación, que en este caso es robar el pan. La motivación NO marca alineamiento ni si es bueno o es malo, tan solo marca lo que le mueve. El por qué eso le motiva, cómo lo va a lograr, qué tipos de acciones y decisiones tomará, y qué hará ante determinadas situaciones es lo que ayudará a representar el alineamiento de tu personaje. Además, cuidado con expresar valores morales como escritor. Tu trabajo es contar una historia, no juzgar si el protagonista hace algo bueno o malo robando, ya que esa es la función del lector y de la historia.

Sin embargo, esto cambia cuando queremos mostrar al villano, y te explico por qué. El malo de la historia debe, TIENE que mostrar por qué es el malo. Sí, todos hemos visto la típica escena en la que el ladrón llega a su jefe, le pide disculpas por haber fracasado, y el jefe le mata, directamente. Esa escena es necesaria, por no decir obligatoria, si tu villano es un malo-maloso, porque si no demuestra lo que es capaz de hacer, no le temerás. En la pantalla es fácil de mostrar pero, ¿y en una novela? Muy sencillo, que haya noticias, que encuentren un cadáver, si deseas mantenerlo oculto, o que el mismo protagonista vea, escondido a poder ser, una escena en la que el villano muestre por qué lo es. Y, por favor, nada de escatimar en recursos, y mucho menos por un ‘NPC’ (término que, si no conoces, puedo hablar de él en otro post). Debe demostrar lo malvado que es, y esta es su oportunidad.

Ahora bien, hay veces que puedes preferir dar la idea que no es. Para ello debemos recordar que, entre todas las definiciones de villano, en la que quiero que nos centremos ahora es en la de ‘todo personaje que va en contra del protagonista’. Por lo tanto, volviendo al ejemplo del ladrón, el villano será el policía que tratará de detenerle, o el panadero que denunciará el robo. ¿Eso les hace malvadas? No, tan solo que van en contra de la motivación y, permíteme introducir este nuevo concepto, objetivo, del protagonista. Hay una negativa correlación entre villano y malvado, cosa la cual es falsa. No es obligatorio ser malo para ser villano. De hecho, puesto que es necesario mostrar la maldad (como ya he mencionado antes), un personaje en contra del protagonista le convertirá en un villano muy interesante, porque se puede volver en aliado, en coprotagonista, etc.

CUIDADO, no les des protagonismo a aquellos que no se lo merecen, y los NPCs se crean para morir.

Y hasta aquí la motivación. ¡Espero que te haya gustado, hasta pronto!


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