RESEÑA: EL HECHIZO

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Año: 2020

Duración: 91 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Mark Tonderai

Guion: Kurt Wimmer

Música: Ben Onono, Adriano Aponte

Fotografía: Jacques Jouffret

Reparto: Omari Hardwick, Loretta Devine, Andre Jacobs, Lorraine Burroughs, Peter Butler, Tumisho Masha, Ri-Karlo Handy, Hannah Gonera, Kalifa Burton, John Beasley, Steve Mululu, Leo Wringer, Tafara Nyatsanza.

Sinopsis: Después de sobrevivir a un accidente de avión en la zona rural de los Apalaches, un hombre intenta liberarse de la magia oscura de una mujer y salvar a su familia de un ritual siniestro antes de la salida de la luna de sangre.

¿No os pasa que decidís escoger una película al azar de vuestro catálogo, completamente hundidos en vuestro hastío de la vida diaria, y sin quererlo ni beberlo encontráis una joya?

Este no es el caso.

Si aguanté la duración completa de esta cita fue por estar viéndola con amigos y recurrir a los chistes fáciles para soportarla. Quien me iba a decir a mí que una película de vudú haitiano (que ya sé que esta no es de ahí, pero de algún lado viene siempre el vudú en las películas) me iba a aburrir. A mí, el mayor fan de La serpiente y el arcoíris del mundo. Que tiempos estos. Normalmente no traigo películas que no me hayan gustado. En parte es porque me gusta más destacar lo bueno que lo malo, pero en parte también es porque no tengo demasiado que decir. Si me he decidido a traérosla no es por lo mala que es, sino por lo que la hace mala. Un par de planos en esta película os dará rápidamente la clave de a lo que me refiero.

Pare empezar, los planos están compuestos de manera extraña. No encajan del todo. Es solo un cambio suave, lo justo para que no estén bien compuestos. Podría ser una decisión artística, a veces se hace, pero aquí no encuentra un sentido cohesivo dado que crea una sensación extraña desde mucho antes de que la trama comience a oscurecerse. Además, el cambio es lo suficientemente ligero como para que la balanza se incline hacia un error. Uno demasiado continuado para ser un descuido, hecho que dice cosas poco agradables de los conocimientos técnicos del director. Además, el etalonaje (la paleta de colores de la película que la homogeneiza, para que nos entendamos) es raro de pelotas. Es artificioso, es feo y carente de sutileza. Todo eso crea una sensación de rechazo, aparte del sentimiento de estar viendo algo grabado en una calidad inferior a la que está filmado en realidad. Que no sería un problema si tuviera una intención, una finalidad. Cosa que no hay.

La trama avanza a trompicones, lenta y repetitiva a pesar de solo durar hora y media. Algunas de las ideas que plantea, sin ser nada nuevo, son interesantes, tiene incluso alguna escena tensa (la del clavo) o que crea cierta atmosfera de terror (la de los ojos de gato), pero son cosas sueltas en un conjunto mediocre. Trata de tocar el tema del racismo y el conflicto de clases, pero lo hace desde un acercamiento extraño que no termina de cuajar y que peca de simplista y carente de impacto, además de que la reflexión planteada no termina de llegar a nada. Es como una película de Jordan Peele pero sin todo lo que hace a su cine más interesante y potente.

La palabra que resume esta cita es confusa. Sobre todo en su segunda mitad parece verdaderamente indecisa sobre que rumbo tomar. Trata de agarrarse a todo un poco y al final consigue un producto que camina hacia ningún lugar y, consecuentemente, no llega a puerto alguno. Trata muchas cosas, pero no hace nada con ellas. Intenta abarcar más de lo que puede morder y eso perjudica al conjunto, además de que las actuaciones de los actores no ayudan. De esto último ya no estoy seguro si son ellos o es el resto de la cina que me hace verlas peor de lo que son.

Por si fuera poco, su tema tiene una cohesión muy pobre y veo sus referentes demasiado claros, tratando de llegar a su nivel y quedándose a medio gas, sin tratar de innovar por el camino o encontrar una personalidad propia. 

Trata de ser única y comercial, gore y para públicos más amplio, cruda y dejar con un buen sabor de boca. No arriesga y le falta una visión clara, aparte de una obvia falta de ciertos conocimientos técnicos o demasiada gente opinando sobre los mismos que ha acabado por dejarnos un desalisado de narices.

Sin más, un tren cuesta abajo y sin frenos con algunas cosas interesantes que comentar.


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