RESEÑA: Anonymous animals

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Reseñado por: Carlos Ruiz Santiago

Año 2020

Duración: 64 min.

País: Francia

Dirección: Baptiste Rouveure

Guion: Baptiste Rouveure

Música: Damien Maurel

Fotografía: Dauchy Emmanuel

Reparto: Thierry Marcos, Emilien Lavaut, Paulien Guilpain, Aurélien Chilarski

Sinopsis: El equilibrio de poder entre el hombre y el animal se invierte. En un campo remoto, cualquier encuentro con el dominante puede volverse hostil. En la encrucijada de tipo fantástico y suspense, Anonymous Animals cuestiona el lugar de los animales en nuestras sociedades.

Reseña:

Una estupidez muy obvia y muy curiosa del status quo es que nunca nos paramos a pensar por qué es como es. Ni siquiera es una falta de empatía, es más bien una falta de reflexión, de introspección.

Eso es lo que director pretende solventar en esta cinta, la cual coge la hegemonía de los humanos por un lado y del resto de animales por otro y les da la vuelta por completo. El resultado es esta cinta, la cual mantendrá la tensión y nos hará entender sin un solo diálogo, gracias a una serie de simbolismos muy hábilmente creados y a una atmósfera opresiva y aceitosa llena de soledad y claramente ominosa.

Hay pocas películas que sean capaces de meterte en su metaverso con tanta rapidez, y es que la atmósfera de esta película se te pega con aceite sucio a la piel apenas lleva unos instantes. Sientes el miedo atrapado en las gargantas de sus personajes, las respiraciones forzosas, la incertidumbre o, peor aún, la seguridad de saber lo que te va a suceder y tener claro que es un destino atroz e inmisericorde.

Los animales, con cuerpos humanos por lo de demás, tienen unos rostros que rozan la inexpresión, casi demoníaca. Los ojos son oscuros y su lenguaje corporal va de otro modo. No soltarán ellos tampoco ni una sola palabra, tan solo ruidos típicos de su especie y que, de algún modo, al proferirse en los momentos adecuados, conseguirán darle una personalidad muy propia a estas bestias con corazón de hombre. Conseguirán que conozcas a una serie de degenerados que no se preocupan lo más mínimo por los humanos y los tratan cómo utensilios, una diversión vana o, directamente, como comida.

Estamos ante una película con una crítica muy clara, pero no por ello zafia o tosca. Crea verdadera empatía, tratando al espectador como una persona inteligente. No hace más que mostrar unas cuantas heridas desagradables en la piel de la sociedad, siempre visibles para el espectador atrevido y transgresor. Me gusta como juega con los simbolismos, como que el encargado de la fábrica cárnica sea un toro, el cazador un ciervo o los que organizan peleas ilegales de humanos sean perros.

Los planos no tienen miedo a encuadrar imágenes tórridas, aunque sabe muy bien cuándo cortar la imagen. Es angustiosa, vemos planos picados cuando se sigue la perspectiva de uno de los humanos inferiores, a merced de esos monstruos zoomorfos. A pesar de la fábula en la que nos sumerge, la película tiene un concepto muy realista y nada de lo que veamos será especialmente fantasioso. De hecho, quitando la simbología de las cabezas de animal, prácticamente es una obra de realismo sucio. Es algo asqueroso y desagradable donde todos los muros son roñosos, las industrias frías y la podredumbre se extiende allí donde vayamos.

La sensación de que nada está bien es terrible y constante, volviéndose aún más insidiosa cuando te das cuenta es que precisamente, así como se tratan a los animales en muchos contextos que tenemos completamente normalizados. El vernos a nosotros en la otra cara de la moneda con tanta fuerza es un doloroso examen de conciencia.

La fotografía tiene una gélida belleza, algo funesto que no soy del todo capaz de explicaros, pero que deja respirar a la cámara. También cuenta con momentos en los que la cámara parece adquirir personalidad propia y seguir el ritmo frenético de los momentos más angustiosos, metiéndonos de lleno en el barro y el ruido, haciendo que la delgada línea que separa animales y personas se difumine todavía más.

Esta es una fábula sin principio ni final, una mera reflexión que te hunde durante algo más de una hora en un mundo aceitoso y vomitivo del que de veras querrás salir cuanto antes. No plantea soluciones, solo expone el problema y te deja elegir como te sientes ante ello (aunque su lado de la balanza sea claro). Quizás, con un poco de suerte, te haga preguntarte si todas esas cabezas de ganado, esos perros callejeros y esos deliciosos venados no piensas lo mismo que tú, por mucho que sus expresiones no cambien y sus ojos sean solo insondable negro.

Al contrario de lo que el cazador decía en tiburón, esos ojos sí que sienten algo.


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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. José Luis

    Gran reseña, pero siento disentir aquí. Me pareció infumable esta película, pretenciosa y vacía. Y para lo corta que es, se me hizo eterna. ¡La magia del cine!

  2. Bruja del Sur

    Desde luego una gran reseña. 👏👏👏
    No puedo opinar sin haberla visto, pero sí es una perspectiva en la que he pensado en más de una ocasión. La curiosidad me llama...

    (5/5)

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