«Un buen relato empieza con un buen título.»
Guy De Maupassant

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Abducción

El hombre vestido con severo traje color pizarra y chaleco a juego es cliente habitual. La camarera del restaurante, después de saludarle con una sonrisa, le conduce hacia un acuario donde nadan crustáceos vivos.

El limbo.

Cinco medicamentos de distinta clase esperan su turno en un pastillero junto a un vaso lleno de agua.
Una mesa redonda sobre un vaso cuadrado. ¿O es al contrario?

«Hora del desayuno. ¿O es mi cena?».

Polvo y ruido.

Dicen que comenzar un texto con una gran frase es un acierto asegurado. Carolina piensa que esto solo será un fracaso más que añadir a la lista de fracasos versados que componen su vida.

Cada noche, cuando el silencio abraza sus demonios, estos despiertan...

«Pero, ¿¡Qué ven mis ojos!? ¡¡Tú!! Has tenido los cojones de volver aquí. ¿Sola? Entra, lo pasaremos bien. No me mires así, tú lo quisiste de este modo, ahora no hay vuelta atrás».

Cuando todo pase.

No es la primera vez que me quedo resguardada en mis pensamientos mientras el agua caliente de la ducha va inundando de vapor el espejo en el que me observo.
No sé cuántos días han transcurrido, ni los que quedan por venir. Lo único de lo que estoy segura es que la paciencia no es infinita.

Y eso lo aprendí de la peor manera…

Princesa con sueños.

Érase una vez, en el Reino de los Sueños Olvidados vivía una pecosa princesa en la torre de las
nubes.
Cuando apenas era una niña, pasaba horas y horas observando las nubes de su torre. Ella
les daba forma, color, incluso vida.

El Flaco. Cuestión de Suerte, 2ª parte

Era habitual que, cada cierto tiempo, algún policía pasara por el bar haciendo preguntas, pero este tipo no era uno cualquiera.
Se acercó a la barra con una calma inquietante.
El bar estaba vacío, aún era demasiado temprano para los ahogados.
—Tienes dos minutos para decirme dónde está “El Flaco”. Sin trucos, Jimmy...

Ahora lo veo.

¿Cómo se aprende a dejar ir lo que no es para ti?
No sé hacerlo. Solo intento alejarme, cada día un poco más, pero siempre vuelvo a ti. Te busco en mi amanecer, pensando que estás en mi cielo, guiando mis pasos cuando tiemblo de miedo.

Cuestión de suerte

Relato de María José Bravo Moñino. Desnuda el alma, mi cuerpo estaba cubierto por las prendas más sofisticadas, dejando a la altura del suelo cualquier trapito de seda. Sin más compañía que el abrazo a mis propias rodillas mugrientas bajo aquella tela, paso las noches y los días encerrado en aquel habitáculo infecto. No recuerdo […]

Sueños Paralelos

Imitando a una presa acechada, Chuck salto de la cama. Su esposa que acostumbraba leer de noche, mantenía una luz encendida.
—¿Una pesadilla, querido? —preguntó.

El amor de papá

Te escondes en el armario, cuchillo en mano, esperas. Escuchas la carcoma, la notas junto al oído. Silencio. No respiras. Echas el aire. Sientes el cambio. Pum. Papá ha llegado...

La Cartera

Relato de Skankja. 4º Puesto. I Reto de relatos cortos Libélulas Negras. <<¿Qué hago encerrado en este piso? ¿Cuánto tiempo llevo aquí sentado en el sofá? Ni siquiera sé qué hora es. Voy a salir a la calle a estirar un poco las piernas. Me sentará bien dar un paseo y tomar un poco el […]

Fiebre de las Montañas

El viento aullaba y rugía. Horace tuvo que gritar para hacerse oír desde el extremo de la cabaña:
-¡Ramsey, trae un cuenco de sopa para Wallace!
Wallace hacía tres meses que había muerto. No era adecuada esa farsa. No lo era para nadie.