Objetivos personales.

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Consejos de escritura con Fernando Gómez (@fer_buhonr en Instagram)

Hola a todo el mundo. En el post de hoy voy a hablaros de cómo hacer que tus personajes tengan un objetivo, de una forma fácil, barata, y para toda la familia. Primero, cogemos un bote de pintura roja, y después una brocha proporcional. Después, nos situamos junto a lo que queremos que sea su objetivo, y -Plat- Ale, ya está en el centro un punto. Ahora tenemos que ir dibujando círculos concéntricos para que se vea bien a la distancia. Y ya está. Ahí tenemos el objetivo de nuestro protagonista. ¡Ale, hasta la próxima! ¡Agur!

¿Ya has terminado? ¿Si? ¿Me dejas seguir? ¿Te puedes llevar el bote? Gracias. Hola, ya estoy de vuelta. A pesar de haber dibujado un círculo gigante en un castillo, me sirve para dar el primer dato respecto a los objetivos de nuestro protagonista: deben ser claros, visibles, entendibles y, si hay que repetirlos o mostrarlos en sueños, se hace. Y es que el objetivo es el destino del protagonista, pero claro, ahora hay un problema. Exacto, ¿cuál es la diferencia entre motivación y objetivo?

Podría decirte que no hay ninguna y quedarme tan pancho, puesto que no es algo tan fácil de definir. A Jenny le motiva llegar al castillo, y su objetivo es llegar al castillo. Apaga y vámonos. ¿Está bien? Sí y no. Puede ser eso, pero la motivación de Jenny no debería ser ‘tan solo’ llegar al castillo. El objetivo de Jenny es llegar al castillo, sí, pero su motivación es detener a su hermanastro. 

Si el ejemplo no ha quedado claro, voy a intentar definirlo un poco mejor: la motivación es algo más superior, abstracto, mientras que el objetivo es algo puntual y directo. De hecho, muchas veces nos encontraremos una serie de objetivos que cumplir para lograr una motivación superior. Voy a ser un poco más extremo. Freud quiere derrotar al mal, pero para ello debe detener al ejército, asaltar su fortaleza, asesinar al malo maloso y evitar que resucite al Rey Demonio. Su motivación marca la alineación, mientras que sus objetivos son una lista de tareas que deberá ir cumpliendo si quiere completar su motivación suprema. 

Como te puedes imaginar, los objetivos son aún más variados que la motivación de un personaje, y hay que tener en cuenta que no van a afectar a su alineamiento, ni justificar sus actos, pero sí podemos decir que la motivación justifica sus objetivos. Por eso, la clave es hacerlos muy claros, sencillos y, como siguiente consejo, que estén vinculados con el formato de tu historia. Puede parecer algo obvio, pero es lo que va a darle ese punto único y especial que la hará interesante. Volvamos a ver a Freud. Saludad todos a Freud.

‘¡¿Quién es usted?! ¡¿Qué hace aquí?! ¡¿Cómo ha entrado?!’

Mientras Freud intenta ensartarme con su espada, sin éxito, vamos a repasar las opciones que tiene nuestro héroe para detener al malo maloso:

  • Buscar un hechizo o un arma mágica. Uuuuh, preludio a una aventura épica, donde tendrá que aliarse con seres de otras razas y enfrentarse a bestias mágicas. Perfecto para una historia de fantasía.
  • Asaltar la fortaleza haciéndose pasar por un seguidor o sirviente. En este caso ya no es necesario tanta fantasía, sino una historia de aventura y espionaje, llegando a ser incluso una novela negra.
  • Atacar al malo maloso, llegar justo a tiempo para detener la invocación, fracasar, PERO descubre que el Rey Demonio es un fraude y, tras una serie de eventos, descubre su amor por el malo maloso, iniciando así una historia de amor y, quién sabe, puede que también pasión.

¡Vale, vale! ¡Me voy! ¡No te pongas así! Lo que quiero decir es que la motivación en los tres casos es la misma, pero el cómo lograrlo, o los objetivos del protagonista, si concuerdan con el género de la historia, le dará ese toque que aumentará con creces su calidad. 

Pero claro, no todo los objetivos deben tener el mismo orden de prioridad. Al igual que en los juegos, tenemos objetivos principales y secundarios, lo que nos permitirá crear tramas principales y secundarias. ¡CUIDADO! Esto puede afectar al tempo de tu novela, a dispersar el interés y, en definitiva, a perjudicar la historia.

Los objetivos van acorde a la historia y a la motivación. Hacerlos claros y concisos, lógicos con el personaje que quieres mostrar, harán de tu historia algo único y especial. La motivación ya justificará sus actos y alineamiento.


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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Bruja del Sur

    ¡Muchas gracias por los consejos! Cuando escribo me cuesta distinguir objetivo/motivación. Ya no me olvidaré 👏👏👏

    (5/5)
  2. Maria Dolores

    Claro, conciso, directo y divertido. Gracias.

    (5/5)

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