Nosferatu

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Título original: Nosferatu (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens)
Año: 1922
Duración: 91 min.
País: Alemania
Dirección: F.W. Murnau
Guion: Henrik Galeen. Libro: Bram Stoker
Música: James Bernard, Hans Erdmann, Carlos U. Garza, (Película muda)
Fotografía: Fritz Arno Wagner (B&W)
Reparto: Max Schreck, Alexander Granach, Gustav von Wangenheim, Greta Schröeder, GH Schnell, Ruth Landshoff, John Gottowt, Gustav Botz
Productora: Prana-Film GmbH
Género: Terror | Expresionismo alemán. Cine mudo. Película de culto. Vampiros. Siglo XIX

Sinopsis:
Año 1838. En la ciudad de Wisborg viven felices el joven Hutter y su mujer Ellen, hasta que el oscuro agente inmobiliario Knock decide enviar a Hutter a Transilvania para cerrar un negocio con el conde Orlok. Se trata de la venta de una finca de Wisborg, que linda con la casa de Hutter. Durante el largo viaje, Hutter pernocta en una posada, donde ojea un viejo tratado sobre vampiros que encuentra en su habitación. Una vez en el castillo, es recibido por el siniestro conde. Al día siguiente, Hutter amanece con dos pequeñas marcas en el cuello, que interpreta como picaduras de mosquito. Una vez firmado el contrato, descubre que el conde es, en realidad, un vampiro. Al verle partir hacia su nuevo hogar, Hutter teme por Ellen.

Reseña creada por Blaisantka


Continuamos por la senda del cine mudo con una excelente obra del director alemán Friedrich Wilhelm Murnau, y no es otra que el más reconocido de los vampiros que hicieron época junto al popular y romántico Drácula del escritor Abraham Stoker, más conocido como Bram Stoker. Qué decir de esta obra que no se haya dicho ya, no haría falta ni nombrar su título, aunque para los más rezagados, se la citará como “Nosferatu, the vampire”. Rodada durante el verano del año 1921, se podría decir que su idea y concepción tuvo que luchar seriamente por los derechos de autor, debido a que su guionista se inspiró (que no plagió), bebiendo directamente de la misma novela de Drácula, aunque cambiando la escenografía, así como el nombre de los personajes y personalidad de estos, en especial, la del conde Orlock (Graf Orlock), el personaje en el que se enfoca todo el film.
«Del griego ‘nosophoros’, lo cual, etimológicamente, viene a significar ‘el portador de enfermedades’. Un hecho que en el film está totalmente reflejado.»

A diferencia del atrayente y galán conde Drácula, Nosferatu se hizo a sí mismo, más misterioso y desafiante, tal vez causando verdadero estupor sólo con verle. A ese respecto, la producción lo logró de manera bastante satisfactoria. Ambos seres sobrenaturales hacen exactamente lo mismo, salvo dejarse embaucar por el amor; en Nosferatu, el conde Orlock sólo está interesado en sobrevivir como la alimaña que es tratada en todo momento, alimentándose de la sangre de sus víctimas, mayormente jóvenes hermosas como Ellen, la esposa del abogado quien negocia las propiedades del conde.

Pese a sus notables cambios y diferencias argumentales, los personajes están bien trabajados y esta película merece los más meritorios elogios de la crítica especializada.

Sus problemas de producción, los cuales habían dejado en la quiebra a su productora Prana Films, no se libraron de sus deudas al ser demandados por la viuda de Stoker. Por ello, con el fin de evitar pagos, no continuaron con otras producciones. Lo que resulta si cabe aún más honroso para esta obra de culto, es el hecho de que, siendo una copia descarada de otra ya asentada y con unas bases sólidas, supo aportar nuevas aristas al mito del vampiro como personaje chupasangre, lo que produjo un golpe de efecto muy interesante en las películas de la época, con su expresionismo alemán muy logrado y marcado.

¿Y de dónde viene ese horror visual que el aristócrata rumano parece más reticente a mostrar?
La respuesta a esta cuestión la tendríamos en la idea inicial que dio pie a su concepción: la de un vampiro entre soldados en tiempos de guerra. La sola pronunciación de esa palabra dio a Albin Grau el perfecto aliciente para animar y mandar a Murnau la escritura del guión que llevaría la historia al celuloide, con un único negativo donde grabar todas las escenas al ritmo perfecto de un metrónomo.
Lo interesante de esto era que Grau tenía tales inquietudes ocultistas (era miembro destacado de una logia berlinesa como Primer maestre, anticristiano y fuertemente vinculado a la personalidad de Aleister Crowley; considerado «el personaje más inmundo y perverso de Reino Unido») que no solo apostó por una producción vampírica, sino que quiso llevar al vampiro, a diferencia del personaje creado por Stoker, a un grado más de siniestralidad; tenebroso y estéticamente macabro, lleno de misticismo. Haciendo que fuera rodeado de carroña y dándole con ello al horror un significado más mundano gracias a su narrativa visual con esos grises y negros que caracterizaban a cada fotograma. No solo era una película muda, sino que, como ya se dijo, presentaba un nuevo diseño (y pionero quizás, dentro del expresionismo alemán) para una criatura que, pese a conocerse sólo entre rumores, entrañaba miedo e incomodidad.
Se logró pues con el conde Orlock. Fue la mejor (y más infravalorada) creación de un monstruo, más parecido a una araña trepando por paredes y resguardandose en sus tejidas telarañas desde donde atacar a sus presas una vez vulnerables con sus afilados par de colmillos, desapareciendo después entorno a la densa y malsana bruma.

Se llegó a la idea de introducir en la trama que había sido él quien trajese la primera de las plagas a la ciudad alemana de Wisborg. Más tarde, la rumorología le dio el derecho para ser un verdadero vampiro, con mordisco real dentro del propio film.

Podría incluso atribuírsele reminiscencias a la mitología rusa en su paralelismo con la personificación de seres come niños como «Baba Yaga», o con captores y atormentadores como el Boogeyman. No es para menos dado que la finalidad de ambos personajes es el causar miedo y horror a quienes se lo encuentran, llevando a Nosferatu a un contexto más sanguinario dentro del mito vampírico. Llegaría hasta hoy en día, si lo pensamos, con otra moderna encarnación de estos seres acechadores con la aparición de SlenderMan, teniendo también fuertes similitudes.


Como conclusión a este hecho, faltan palabras para describir a este ser de ultratumba, pero lo que sí se puede aportar a su halo raro e inmundo es su originalidad; la perversidad que se consiguió con él y con sus escenas lejos está de ser igualada al romanticismo gótico erótico del que goza Drácula. No es ni positivo ni negativo, solo es otro punto de vista a un género que estaba despertando en aquel tiempo. Tan válido e incluso mucho más angustioso y terrorífico por el que no se precisan de comparativas absurdas, dándole un mejor enfoque a esto último que su «rival chupasangre».


Película completa en youtube:


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