Mokèle-Mbembé, el último dinosaurio.

Mokèle-Mbembé, el último dinosaurio.

Hace un tiempo durante una conversación a través de nuestro canal de Instagram, hablábamos de cómo el mundo occidental vive bastante alejado de otras realidades.
@freakdemonium, creador de la web de reviews www.freakdemonium.com, me proponía indagar y hacer una entrada sobre un mito africano.

Todos sabemos que los dinosaurios se extinguieron hace mucho tiempo, aproximadamente unos 65 millones de años. Enormes, poderosos e inspiradores, han alimentado nuestra imaginación y son protagonistas de innumerables libros y películas. Pero, ¿es posible que aún existan en la actualidad?

Esta sugerente idea ha captado el interés del público durante más de un siglo. En 1912 Sir Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, publicó una novela llamada «El mundo perdido», ambientada en la remota jungla venezolana donde los dinosaurios aún sobreviven en tiempos modernos. El mismo camino especulativo seguirían otras novelas y películas, con más o menos fortuna, hasta el boom definitivo que supuso la novela Jurassic Park de Michael Crichton publicada en 1990 y que Steven Spielberg llevó con gran éxito al cine en 1993. La historia de Jurassic Park está claramente influenciada por la obra de Doyle, hasta el punto que la secuela cinematográfica de «Jurassic Park» se tituló «El mundo perdido».

Pero lo que para la mayoría de nosotros no pasa de ser pura ficción, se convierte en una posibilidad real en otras latitudes.

En la región de África Central hay miles de kilómetros cuadrados de pantanos impenetrables y densas junglas que todavía no han sido totalmente explorados.
Estas zonas pantanosas, rodeadas de selvas casi inaccesibles, no han sufrido cambios ecológicos, geológicos o climáticos durante millones de años.

Este es el habitat ideal para el Mokèle-Mbembé, una criatura legendaria que recibe diferentes nombres, pero es común en casi todas las culturas de África Central. Mayoritariamente se la ubica en los pantanos del río Likouala-aux-Herbes en la República Popular del Congo, aunque hay registros de su presencia en otros lugares.

A lo largo de casi doscientos años, se han recibido reportes de avistamientos de un monstruo con aspecto de brontosaurio. ¿Se trata de alguna especie superviviente de la era de los dinosaurios?

Los nativos hablan de un animal más grande que cualquier elefante, con cabeza como de serpiente, cuello largo, cuerpo robusto y unas patas de lagarto cortas, con tres uñas visible en la parte posterior. Se dice que se alimenta de malombo, una planta tropical trepadora y lechosa que da frutas semejantes a manzanas. Este extraño ser, viviría en las oquedades y cavernas arcillosas de los márgenes de los ríos.

Las expediciones occidentales a la zona, no han encontrado evidencias concluyentes sobre la presencia de este saurópodo. Su existencia no pasaría de ser un mito local, salvo por la cantidad de avistamientos, no solo locales, si no de los expedicionarios extranjeros, algunas fotografías (aunque ninguna nítida) y datos más o menos objetivos, como extrañas huellas encontradas y las declaraciones de pigmeos y otros pueblos que incluso aseguran haber abatido y llegado a comer la carne da alguno de estos seres.

Pero el Mokèle-Mbembé no es la única bestia presente en el imaginario africano. Hay reportes de otras criaturas igualmente asombrosas y de aspecto similar al de los dinosaurios por toda la zona de África Central. Es el caso del Mbielu-Mbielu-Mbielu, el Emela-Ntouka, el Ngobou, el Kasai Rex o el Nguma-Monene.

Aunque la ciencia oficial es sumamente escéptica, los criptozoólogos aún confían en hallar pruebas de la existencia real de un grupo de seres que expliquen todas estas leyendas.
La persistencia de los testimonios de avistamientos a lo largo del tiempo y la dificultad de acceso a un terreno tan inhóspito e incognito continua alimentando el mito.

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. María José

    ¡Me encanta el mito! No iría en busca del ejemplar, pero sí que voy a indagar un poco más a ver hasta dónde me lleva esta historia... ¡Gracias!

    (5/5)
  2. Anónimo

    Muchas gracias por mencionarme. ¡Encantado de colaborar con lo que sea!

    (5/5)

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