Metrópolis de Fritz Lang

Metrópolis de Fritz Lang

Título original: Metropolis
Año de producción: 1927
País: Alemania
Dirección: Fritz Lang
Intérpretes: Alfred Abel, Gustav Fröhlich, Brigitte Helm, Fritz Rasp, Rudolf Klein-Rogge, Theodor Loos
Guión: Fritz Lang, Thea von Harbou
Música: Myles Boisen
Fotografía: Karl Freund, Günther Rittau
Productora: UFA

Sinopsis:
En el año 2026, la sociedad de la gran ciudad de Metrópolis se encuentra fuertemente dividida en dos clases. Los ricos tienen el poder y controlan los medios de producción, viven de manera lujosa en grandes espacios y disfrutando de bellos jardines. Los deshumanizados obreros, por contra, viven en condiciones dramáticas, hacinados en el subsuelo de la ciudad que alberga su corazón industrial y fuertemente supervisados.
Freder (Alfred Abel), hijo del magnate Joh Fredersen (Gustav Frohlich) quien controla la ciudad desde el despacho de su torre, descubre las difíciles condiciones laborales de los obreros a través de María (Brigitte Helm) de quien se enamora. María es una chica de origen humilde, venerada por las clases bajas, que predica los buenos sentimientos y al amor. Freder advierte a su padre que la rebelión podría estallar entre los trabajadores.

Metrópolis figura muy arriba en mi lista de películas preferidas, pero más allá de una cuestión de gusto personal, se trata de una de esas obras adelantadas a su tiempo. Su mensaje, lejos de quedar desfasado, sigue hoy en plena vigencia. En su momento fracasó en taquilla, pero ha acabado por convertirse en un clásico inmortal de la historia del cine. Obra capital del expresionismo alemán, es sin lugar a dudas una de los últimas grandes películas de cine mudo.

A partir del hallazgo en Buenos Aires en 2008 de una copia perdida, podemos disfrutar de la película restaurada y con una extensión adicional de 25 minutos de metraje que fueron cortados en distintos momentos por su carga ideológica o erótica. Esta versión restaurada que es, además, el montaje original del director, la encontraréis al final de este artículo.

La dirección artística absolutamente sensacional de Metrópolis, ha influido de forma decisiva en nuestra concepción del futuro a través de una potencia visual arrolladora que resulta sorprendentemente actual casi cien años después de su estreno.

Metrópolis es una película pionera en el campo de la ficción especulativa y la ciencia-ficción. Esta obra maestra dirigida por Fritz Lang, a partir de una novela guionizada por su entonces esposa y colaboradora habitual Thea von Harbou, basa su potencia visual en un mensaje que intuimos, pero que no resulta sencillo descifrar en su conjunto sin un conocimiento previo de los símbolos que encierra y de su significado.

Nos situamos en un futuro distópico, donde la sociedad se haya fuertemente dividida entre dos clases distintas y separadas, los pensadores y los trabajadores. Dos mundos opuestos y enfrentados. Teniendo en cuenta que la película tiene casi cien años, inquieta comprobar como algunas de las ideas que presenta el film, son hoy una realidad. Igual que en la película, una minoría vive hoy en el lujo alejada por completo de la dura realidad de una masa trabajadora esclavizada y fuertemente supervisada.

Es evidente la crítica al capitalismo al que acusa de la despersonalización del individuo, transformado en autómata para su explotación. A partir de la revolución industrial, el ser humano ha sido arrancado del entorno natural, la esencia misma de la vida y del sustento, para llevar una vida deshumanizada en la ciudad en condiciones cercanas a la esclavitud.

El personaje de María junto con su doble androide Hel en Metrópolis, encarnada maravillosamente por la gran Brigitte Helm, deviene en la figura central y ambivalente del film. La María real es una figura maternal que lidera y cuida de los trabajadores y sus hijos, dándoles esperanza en un futuro de entendimiento con la clase dominante a través de la llegada del mediador. La María androide creada por el científico Rotwang, por el contrario, destila erotismo incitando el deseo de los hombres con su danza. Al suplantar a la verdadera María, tratará de desestabilizar el movimiento obrero incitándolo a la revolución violenta, lo que proporciona una excusa a Fredersen, creador y dirigente de la ciudad, para lanzar una represión violenta contra los trabajadores.

A pesar de recrear el conflicto entre clases y las condiciones de la clase trabajadora, la película critica de manera abierta la revolución obrera. El final reaccionario parece abogar por una alianza de clases, base ideológica del nazismo que más tarde abrazaría Thea von Harbou y del que se desmarcaría Fritz Lang (de origen judio). Pero es posible abordar la película desde múltiples ángulos y llegar a conclusiones muy dispares.

Durante toda la cinta abundan las referencias religiosas y la simbología masónica que analizaremos en una futura entrada.



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Esta entrada tiene un comentario

  1. FRANKY

    No sabía yo esta historia tan "literaria" de la copia de Buenos Aires, me e la aparco ara verla alguna noche de estas. Es verdad que sin esta peli nuestra concepción del futuro sería, estéticamente como poco, muy diversa

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