LA MÁSCARA DEL DEMONIO

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Mario Bava firmó en 1960 con La máscara del demonio una de las cintas más sugerentes del horror gótico italiano. A día de hoy continua siendo visualmente impactante y una película imprescindible de un director revolucionó el género de terror.

SINOPSIS

En la Rusia medieval, la Princesa Asa Vajda es acusada de brujería, y ejecutada clavándole en el rostro una máscara con afiladas púas en su interior junto a su amante. Varios siglos después, dos viajeros encuentran su tumba y accidentalmente derraman sangre sobre el cadáver, devolviéndole a la vida. La bruja y su amante buscarán venganza en el Príncipe Vajda y su hija Katia, descendientes del inquisidor que los condenó.

¿Qué os parece si afirmo que La máscara del demonio (1960) de Mario Bava es el mejor film de terror gótico de la historia del cine de terror?

CONTEXTO HISTÓRICO

El cine de género realizado en Italia entre los años 50 y 70 del s. XX proporciona sobrados argumentos para el debate y por supuesto, motivos suficientes para el deleite.

Más concretamente entre finales de los 50 y principios de los 60, y al albor de las producciones de la británica Hammer Film Productions y las adaptaciones de E.A.Poe realizadas por Roger Corman para la American International Pictures, será el subgénero de terror gótico italiano el que inicie esa gran etapa de cine de terror utilizando los clichés del género con sus ambientaciones decimonónicas, mazmorras, iglesias en ruinas, castillos fantasmagóricos, cámaras de tortura, pasadizos secretos, maldiciones y presencia sobrenatural de vampiros, brujas y espíritus errantes, pero no se quedará en la superficie sino que irá un paso más allá al darle un marcado tono bizarro , sensual, perturbador y violento que deconstruirá  el modelo original elevándolo a un estadio superior.

Será precisamente I vampiri (Riccardo Freda, 1956) el film que abrirá el denominado terror gótico italiano, un film con señas de identidad propias, donde el sadismo, la transgresión moral, el erotismo y el sentimiento trágico serán notas que lo diferenciarán claramente de sus influencias de la Hammer y del cine de Corman. Un film dirigido por Riccardo Freda pero que no finalizará por desavenencias con los productores y que su director de fotografía, un tal Mario Bava tendrá que ocuparse de acabar, rodando los últimos planos y encargándose del montaje final. Será este título el que acercará a Mario Bava a ese territorio de sombras, a esos mundos cerrados y asfixiantes, de caserones en ruinas, familias en decadencia, almas torturadas y psiques retorcidas. 

Era de todos conocido que Riccardo Freda amante del cine épico y de aventuras (sobre todo los Peplum) vivió con humillación el hecho de dedicarse a producciones de terror. Mientras que Mario Bava por el contrario, se entregó en cuerpo y alma a ese género que amaba y que le convertiría en un grande del cine de género. 

 EL DIRECTOR

Mario Bava, el gran director italiano

Mario Bava, director de la película que hoy comentaremos, era hijo de Eugenio Bava, responsable de efectos especiales en clásicos del cine silente italiano como “Cabiria” (1914) o “Quo Vadis” (1913). Mario aprendió el oficio entre tiras de celuloide:

Crecí enredado en tiras de celuloide. A los tres años jugaba con trozos de cianuro potasio, que me gustaba por su color rubí y lo alternaba en largas hileras con los granos blancos del hiposulfito. A mi padre nunca se le pasó por la cabeza que pudiera envenenarme: yo sabía que era veneno y que no debía chuparme los dedos después de tocarlo”.

Se convirtió en uno de los directores de fotografía más solicitados de la época colaborando con directores del talento de Jacques Tourneur, Riccardo Freda, Raoul Walsh y del propio Roberto Rossellini.

En su promoción de director de fotografía a director, intervino un poco la suerte, la necesidad y la oportunidad. Galatea Films, la productora italiana, tenía como objetivo hacer una película de terror a la manera de la Hammer y en ese momento Drácula (Terence Fisher-1958) estaba arrasando en las taquillas. A su vez, Mario Bava estaba trabajando en desarrollar un argumento sobre el relato “El viyi” (1835) de Nikolái Gógol, y entregó a los guionistas Ennio De Concini y Mario Serandrei, un guión de cuatro páginas, que fue transformado hasta el punto de que casi no existirán coincidencias entre el relato de Gógol y el resultado final.

Mario Bava creó un clásico absoluto del terror gótico que sorprendió tanto por su libertad creativa a la hora del uso de la violencia (algo que no llevaron tan lejos Fisher ni Corman y que supuso que el film fuera prohibido en Inglaterra) así como su perfecta y oscura ambientación. Y sin olvidar el hecho de colocar en el centro de la ficción, no a un macho alfa como Christopher Lee interpretando al conde Drácula, sino a una hembra con rostro demoníaco a la par que bello como la actriz Barbara Steele de la cual hablaremos más adelante.

LA PELÍCULA

El arranque de la película es memorable e inolvidable a partes iguales. La pantalla en un escrupuloso y bello blanco y negro, se ilumina con el fuego de una fragua y un lento travelling a la derecha nos descubre un bosque tenebroso y un grupo de encapuchados enarbolando unas antorchas. Una voz en off cuenta lo siguiente:

En el siglo XVII se desencadenó, despiada y violenta la lucha contra aquellos seres monstruosos, sedientos de sangre que las crónicas de aquel tiempo llamaban “vampiros”.

Estamos en Moldavia, siglo XVII, y se ha sentenciado a muerte a una pareja acusada de brujería y vampirismo. El ritual comienza cuando el verdugo coloca una máscara con punzones en su interior sobre el rostro de la condenada y con un enorme mazo golpea la máscara que se incrusta en su rostro salpicado de sangre. El director nos hace partícipes de la acción, situándonos en una situación de incomodidad al plantear la escena en un plano subjetivo como si fuésemos nosotros (el espectador) al que se le va a situar la máscara en la cara, mientras un verdugo encapuchado se acerca a nosotros agarrando un enorme mazo. Fantástica e impactante escena.

Imagen del verdugo acercándose al espectador en una escena impactante.

La película es un universo macabro, lleno de imágenes impactantes e inolvidables que crearan escuela, y se constituirá en la obra más conocida y prestigiosa del director. Es curioso que la explicitud de algunos planos serán precursores del gore (empalamiento de los ojos, la colocación de la máscara mediante el tremendo golpe de un mazo gigantesco a manos de un intimidador verdugo, los escorpiones que salen de los ojos de la bruja muerta, su carnosa resurrección y el pecho abierto que muestra tras la capa). De la misma manera, la escena de la resurrección de Javutich (surgiendo del interior de una tumba y emergiendo una mano a través del barro), el compañero de brujerías de Asa, interpretada por Barbara Steele, será a su vez precursora de las escenas vistas decenas de veces en el género zombi que vendría años después.

Desde un punto de vista argumental, la máscara del demonio puede entenderse como una reescritura del mito vampírico, pero con un tono mucho más explícito y menos contenido, aportando más elementos bizarros.  La historia se permite numerosas libertades con la ortodoxia vampírica.  Nada se dice del reflejo en los espejos, ni las ristras de ajos, o las estacas. De hecho, para rematar al vampiro se aconseja perforar el ojo izquierdo con algo puntiagudo. Sin embargo Bava conocedor del éxito que estaba teniendo el Drácula de Fisher no dejó de lado el argumentario vampírico tan trillado y a la vez necesario (vampiros ajusticiados por el pueblo, criptas donde descansa el cuerpo del vampiro a la espera de que un incauto lo reviva mediante la utilización de su sangre, la cruz como gran debilidad del vampiro, grandes y violentos murciélagos, siniestros edificios en ruinas, muertos que retornan a sus tumbas, carruajes tirados por negros corceles y conducidos por extraños cocheros, la noche eterna y perpetua, antiguas maldiciones que caen sobre familias de alto linaje, …).

Para configurar una atmósfera onírica e inigualable, Bava se valdrá de efectos especiales en los que tanto él como su padre eran expertos (no hay que olvidar que la máscara de púas es creación de Eugenio Bava, su padre), y de unos decadentes decorados.

Es importante remarcar, que el cine italiano comparado con el de Hollywood, siempre fue más una cuestión de artesanía que de industria, y este no fue un caso aislado, teniendo que luchar con un presupuesto dramáticamente reducido, y es en ese terreno donde Bava se encontraba muy a gusto ya que compensaba la falta de un gran presupuesto con su propia energía creativa y con ese universo particular que le era propio.

La máscara del demonio es un extraordinario trabajo más visual que argumental, ello es así, por que Mario Bava en su primer trabajo como director confiaba mucho más en su pericia como director de fotografía que en su capacidad de narrador. Es por ello que apostará y arriesgará más en  la creación de imágenes poderosas que en la creación de un argumento o una trama compleja. La puesta en escena era el fuerte de Bava y cada encuadre es una joya de la composición de planos, tanto en el equilibrio de las formas y de la colocación de los personajes como del uso de la luz y de las sombras. Como no olvidar la escena en la que Barbara Steele, interpretando a la noble Katia, aparece en un espléndido claroscuro en la iglesia en ruinas, sujetando con una correa a dos enormes perros, majestuosa, con esos enormes ojos negros, penetrantes y tristes, en una de las secuencias más bellas de la historia del cine bizarro italiano. Inmenso cuadro gótico que “per se” resumiría a la perfección el género del terror gótico.

Imagen gótica por excelencia, con una Barbara Steele (Katia) imponente. Originalmente en B/N sin embargo en color se aprecia la mágica escena.

Bava consiguió que uno de los personajes más importantes del film fuera el decorado y esa atmósfera malsana creada en toda la cinta. La película contiene imágenes tan memorables como el rostro de una bruja salpicado de pinchazos de clavos de una máscara siniestra, así como retratos lascivos, ramas de árboles retorcidas y telarañas estranguladoras. Imágenes fantasmagóricas, como el cochero que no es otro que su amante resucitado que fustiga a los caballos en la noche; la cripta en ruinas de la que surgen sonidos lúgubres y terroríficos que salen de un órgano vetusto.

Imagen de la bruja Asa Vajda (Barbara Steele) resucitando de su largo letargo.

Bava, introduce además a la actriz inglesa Barbara Steele, que se convirtió en la legendaria “reina del grito” , “la esposa de la muerte” o “la señora de las tinieblas” llegando a ser todo un icono del cine de terror de los 60. Una mujer cuya extraña belleza y mirada, se reveló como gran aliciente en películas de género tales como “El péndulo de la muerte” (1961) de Roger Corman e incluso llegó a convencer a Fellini, que la incluyó en el reparto de “Ocho y medio” (1963), y que también fue protagonista en “Danza macabra” (1964) o “los largos cabellos de la muerte “ (1964) ambas de de Antonio Margheriti , o en “El horrible secreto del Dr. Hichcock” (1962) del propio Riccardo Freda, e incluso pocos recuerdan que colaboró con David Cronenberg en “Vinieron de dentro de …” (1975)

Cómo algún crítico dijo en su momento de la actriz, “no era ciertamente la chica de la puerta de al lado, sino una criatura de otros tiempos y otras tierras; lo sobrenatural se adhería a ella como una segunda piel”.

Ella misma años después comentaría:

“…aquellas películas de miedo se hacían con una gran elegancia. Los directores de fotografía italianos eran los mejores del mundo. Comprendían la luz” .

En Estados Unidos fue distribuido por la American International Pictures, y tuvo una excelente recepción en salas de segunda categoría y no tardó en convertirse en un film de culto. Sin embargo, en Italia apenas tuvo reconocimiento y disgustó enormemente a la crítica, pero demostró la viabilidad de un gótico a la italiana de manera contundente.

Nos encontramos sin lugar a equivocarnos ante una de las obras más auténticamente terroríficas de Mario Bava, una película más de atmósferas que de sustos, llena de imágenes impactantes e inolvidables que crearán escuela e influenciarán en el horror moderno tal y como hoy lo conocemos. Mario Bava construyó a través de este film un universo gótico en un extraordinario blanco y negro, donde el terror y lo macabro estaban en cada uno de los rincones de cada plano.

Siéntense y disfruten.

VALORACIÓN

Puntuación: 8 de 10.

FICHA TÉCNICA

Título original: Black Sunday

Título en España: La máscara del demonio

Título en Italia: La maschera del demonio

Año: 1960

Duración: 87 min.

País: Italia

Dirección: Mario Bava

Producción: Galatea Film, Jolly Film

Guion:  Mario Bava, Ennio De Concini, Mario Serandrei. Historia: Nikolái Gógol

Música: Roberto Nicolosi, Les Baxter

Fotografía: Mario Bava

Efectos especiales: Mario Bava

Reparto:  Barbara Steele,  John Richardson,  Andrea Checchi,  Ivo Garrani,  Arturo Dominici,  Enrico Olivieri,   Antonio Pierfederici,  Tino Bianchi,  Clara Bindi,  Mario Passante,  Renato Terra,  Germana Dominici

Género: Terror, edad media, brujería, vampiros, siglo XVII, terror gótico.


Ver película online: La máscara del demonio (versión en español)


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Josep Bel
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