La campana del infierno. La obra póstuma de Guerín.

La campana del infierno. La obra póstuma de Guerín.

La Campana del Infierno (1973).
Director: Claudio Guerín Hill
Guión: Santiago Moncada

Sinopsis: Tras varios años recluido en un psiquiátrico, Juan regresa a un pueblo de la costa gallega. Allí se reencuentra con su tía Marta y sus tres primas. Las bromas pesadas de Juan a sus primas generarán una inquietud acrecentada por el recuerdo de unas tensas relaciones familiares.

Era el último día de rodaje en el pueblo gallego de Noya. Guerín se subió al campanario de la iglesia para grabar una de las últimas escenas. Lamentablemente cayó desde allí perdiendo la vida poco después. Este desgraciado accidente nos privó de disfrutar de la obra personal de un joven realizador que venía demostrando una capacidad más que notable gracias a su preparación técnica y una solida formación cultural.
La etiqueta de «maldita» que arrastra la película por este suceso, junto al título que fue modificado buscando un efecto sensacionalista (el original era «La campana»), ha generado una confusión que ha ido en detrimento de la valoración de un film muy superior en todos los aspecto a otros de su época y género.

Estamos ante una película de suspense y terror psicológico, alejada del fantaterror que se estaba grabando en aquella época en España y en la que Guerín realizó un trabajo meticuloso y perfeccionista, explorando, arriesgando incluso, con la utilización de diferentes recursos técnicos que son ejecutados con precisión.

Las escenas iniciales puede que resulten algo confusas, pero según vamos conociendo más del pasado de los personajes, nos vamos introduciendo paulatinamente en la historia. El guion (Santiago Moncada) es equilibrado y consistente, forjando una trama bien estructurada mediante el empleo de diálogos contenidos que nos llevan a un final sorpresivo, sin necesidad de giros ni trampas artificiosas.
Con escasos elementos, utilizados de forma soberbia, se consigue una ambientación de expectante misterio (fijaos como aparecen las tres hermanas entre la niebla) que nada entre lo mágico y lo onírico.

La corrupta y tradicional sociedad rural que se nos describe Guerín, representada por el personaje de la tía, interpretado por Viveca Lidfords se contrapone con el espíritu juvenil y rebelde del protagonista (Renaud Verley) y sirve para trasladar un mensaje de confrontación ideológica. No se trata sólo de un recurso narrativo, sino que hay un evidente mensaje político.

Imagen del film.

Llegué a esta película sin conocer la fama que arrastraba, sin conocer su argumento y sin expectativas ni prejuicios sobre ella. Tal vez eso ayudó a disfrutarla aun más. En mi opinión, es una joya olvidada del cine español, injustamente tratada. Recomendable para los amantes del terror y de los thrillers psicológicos.

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