Divagación sobre L. Ron Hubbard, sectas y control mental.

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No voy a decir, ni hablar aquí de aquello que se encuentra en una búsqueda en internet sobre L. Ron Hubbard (aunque sea en verdad poco), sobre el control mental (MK ULTRA u otros), o sobre “las claves ocultas de La Naranja Mecánica”. Qué pomposo suena eso: las claves ocultas.

Para empezar: no hay nada oculto allí, todo se ve claro y cristalino. Yo, como otros muchos, mis drugos o los drugos de otro, vi esa peli con doce o trece años, y varias cosas se me quedaron grabadas, no sé si en la mente reactiva o en la analítica, ja. El cajón de Alex lleno de billetes arrugados: esto fue fundamental para mí; años después yo mismo tuve un cajón lleno de billetes arrugados conseguidos por medios muy ilícitos, y cierto día lo vi: el engrama resplandeciente, por decirlo así: yo quería ese cajón lleno de billetes arrugados y otras cosas (una pistola con el número de serie borrado, un par de navajas, un puño americano manchado de sangre, cocaína, un peso de joyero…), y lo había conseguido. ¿Y ahora qué? Me dije. Acaso estaba yo programado para hacer esas cosas desde que viera la película. Había pasado por la violencia gratuita, había pasado por la dominación de otros machos, por la conquista de las mejores hembras, pero: ¿por qué?

El resto de lo que le sucede a Alex en la peli es puro drama, la primera parte de la película es auténtica diversión salvaje, y la segunda una pena, un asco: Alex se convierte en un seudo humano, es decir: deviene en máquina, se queda incompleto, se vuelve un robot tonto; al fin y al cabo es a los robots a los que se les programa, ¿no? A esos autómatas que le gustaban a Vaucanson.

¡L. Ron Hubbard! Era un tipo extraordinario: no se dejaba llevar por el consenso de realidad, sabía que el hombre poderoso puede, y debe, manipular la realidad, sabía que la energía sexual desencadena tormentas. Sabía muchas cosas, y como todo gran hombre, a veces, las que no sabía: se las inventaba. Esto no es una broma: pondré un ejemplo: yo soy un embaucador etimológico (supongo que esto es una confesión), Unamuno también lo era, por ejemplo. Una falsa etimología es tan útil, y a veces más, como una verdadera. (Una que siempre repito es la de Diploma: de “dos plomos”, por las varillas de plomo que se usaban cosidas en los extremos del pergamino para enrollarlo. Yo sé del origen griego, pero por broma o diversión invento lo de los dos plomos, que tiene que ver con la idea original. Y mi etimología falsa “funciona”, que al cabo es lo sustantivo.)

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Pues bien: Hubbard, que era un diletante, como yo, se inventó la cienciología: yo creo que es una grandísima improvisación esta religión.
Sobre la absurda controversia de si llamarla “religión”, o “secta”, o “empresa”, absurda y tediosa, diré que es cosa de bodoques: esas tres palabras son sinónimas, al menos hasta donde puede existir la sinonimia. Se asocia tontamente la palabra secta con algo pernicioso, y religión con lo contrario; esto es cosa de bodoques, repito: secta, religión, empresa: lo mismo da. Yo considero las tres grandes religiones enfermedades infectas, y una gran cantidad de sectas las considero cosas hermosas y magníficas, en fin. Y empresa es palabra vasta.

Pasó con Jesús de Nazaret y el cristianismo, en verdad, casi lo mismo que con la cienciología y Hubbard: Hubbard se limitó a jugar, y un montón de tontos (o listillos), después, le siguieron el juego. También se le ha tildado de satanista (cosa que yo soy), pero ser satanista, al menos entendido por cierta clase de Grandes Hombres, es sencillamente ser rebelde, ser libre, SER (como diría Gurdjief). Así las cosas, yo declaro que Hubbard era eso que ya he dicho principalmente: un magnífico diletante; y un diletante no es otra cosa que esto que yo soy, esto que estoy haciendo: uno que cuando divaga, ¡pontifica!
Y esta pontificación mía, nuestra, ya puede engancharte, ya empieza, como quien no quiere la cosa, la manipulación mental, ya empieza la mente reactiva, en contraposición con la analítica, a empaparse de esto y aquello, de lo que le interesa o le atrae por oscuros motivos inextricables a menudo.

Los viejos filósofos de la Edad Media ya hablaban de esto, Osvaldus Crollius, verbigracia: lo semejante atrae a lo semejante; el refranero español, más críptico que Crollius y Llul juntos, dice: la cabra tira al monte.
La cabra tira al monte, amigos: o dicho con otro lugar común manido: uno que no quiere ser hipnotizado no puede ser hipnotizado. Pero ay, vemos que Alex no quería, no podía querer, que le hicieran lo que le hicieron, ¿no?

Aquí llegamos al cogollo: si yo no quiero ser hipnotizado, no lo seré, vale; pero si yo soy tan vacuo, tan sin alma, tan autómata ya, tan robot, que ni tengo querencias de ser o no ser hipnotizado, o controlado (por un hombre, o por una corporación, o por la canción del verano), entonces: podrán hacer conmigo lo que les plazca. Ellos. Los eternos ellos, los tontos o listillos que decía antes que siguieron la estela de Jesús Hubbard, esos monigotes con corbata alrededor de grandes mesas de maderas nobles. ¿Conspiranoico? ¿Lo tomáis a broma? Es así como ellos lo quieren.


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Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. José Luis

    Absolutamente brutal. Ellos manipulan nuestra realidad pero ¿acaso no somos nosotros mismos los primeros manipuladores de lo que nos rodea? Quiero decir, ¿no son nuestros ojos los que deciden cómo son las cosas que vemos?
    Dicho lo cual, viva Alex deLarge y viva Kubrick por regalarnos una comedia negra tan genial. ¡Y Burgess, claro!

    1. espiadem

      La mejor prueba de que estamos manipulados es que todos afirmaríamos no estarlo con rotundidad.

      1. FRANKY

        Es como cuando le preguntas a alguien si está borracho y te dice babeando que no

        (5/5)
  2. Leon

    Yo soy cienciólogo y me parece muy bien.

    (5/5)
    1. FRANKY

      XENU te guarde, amigo

      (5/5)
  3. Patricia Lopéz

    Me ha pasado por la mente lo que apuntas acerca del "Brainwash"al que sometieron a Alex...siempre me seguira entristeciendo su "reprogramacion"impuesta y como "quebraron"su naturaleza salvaje...pero eso no sucede en el mundo real(sarcasmo)...o si?...

    1. FRANKY

      Pasa más de lo que todos piensan, lo peor es que lo aceptamos como normal

      (5/5)

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