Entrevista con el perturbado del verbo.

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«Las esperanzas están puestas en el arte independiente o underground, en los pequeños sellos discográficos, en las modestas y valientes editoriales que apuestan por la creación artística y no por la creación de un producto comercial.»

Luis Alberto Henríquez Hernández

Nuestra querida Bruja del Sur se ha puesto en contacto con un escritor que tiene las ideas muy claras y que de forma intencionada, se ha bajado del carro de lo inmediato y del arte más convencional e insustancial concebido como mero producto comercial. Sin más dilación, os dejo con la jugosa entrevista que ambos mantuvieron.


La mente humana, ese resquicio de nuestro ser que nos hace, a la vez tan primitivos como individuos cultos, ese órgano que nos hace libres, poseedores de una mentalidad que nos ata. El poder de la palabra es aún infravalorado.

Apreciado lector, permíteme que cite a Don Benito Pérez Galdós, para hacer las presentaciones:
“No encerrarán entre murallas mi pensamiento. Resido entre estrellas”.

Ven, vamos a adentrarnos en el lugar más profundo y peligroso que existe. No temas, hay que tocar fondo, muy dentro, en el centro de nuestro ser, para hallar la propia esencia. Es ahí, en el interior de nuestro oscuro laberinto donde descubrimos haces de luz líquida iluminando a Luis Alberto Henríquez Hernández.

Es un honor para mí sacar a la luz esta ronda de preguntas, agradeciendo a Luis su amabilidad y disposición a responderlas.

Luis Alberto Henríquez Hernández (Fotografía de Nieves Delgado)

P- ¿De dónde surge la idea de “Paraguas rotos”? ¿Por qué ese título?

R- Buscar título para cualquier obra es un asunto más importante de lo que pueda parecer.
Al menos para mí. Desde el título de un disco al de una fotografía, debe contener las intenciones del autor y de la obra en sí. Curiosamente, el título de los dos libros anteriores —El perturbado del verbo y Ciberyo— no fue idea mía, y en este caso tampoco, o, al menos, no directamente. La idea del título viene contenida en el prólogo de la obra. “Paraguas rotos” pretende ser una alegoría de lo inservible, llevado al campo de las emociones y recursos del alma humana. Pretende ser un reflejo de todos esos elementos rotos que tenemos en nuestro interior.

P- ¿Podrías decirnos fecha prevista de su lanzamiento?

R- La salida es inminente, aunque desconozco la fecha. El manuscrito está ya en capilla y es previsible que en algunas semanas esté disponible. Todo queda a merced del condicionamiento impuesto por el interregno del coronavirus. Todo queda limitado a la posibilidad de hacer las presentaciones correspondientes y de poder realizar un lanzamiento lo más cercano a la normalidad posible.

P- ¿Qué podemos encontrar en las páginas de este recopilatorio de relatos?

R- Se trata de un total de veinte relatos divididos en cuatro grandes bloques. El primero de ellos, “Un ramo de crisantemos”, trata la muerte como eje central de la existencia humana; el segundo, “Trompeta del diablo, se adentra en el mar de la locura y la demencia como vías de escape a la existencia que nos ha tocado vivir; “Flor de neón” se compone de un único relato que explora la libertad del alma humana en el contexto de las nuevas tecnologías y de la persecución que, como especie, parece que hacemos en pos de la eternidad; por último, “Rosas salpicadas de carmesí” tiene a la violencia como eje central de los relatos que forman parte de este bloque, una violencia tan denostada como deseada.

P- Para aquellas mentes curiosas que deseen descubrir más sobre tus letras, ¿cuántos relatos o novelas tienes publicados y dónde podemos encontrarlos?

R- Novelas son tres: “El perturbado del verbo” (Chiado Editorial, 2017), “Ciberyo” (Libros Indie, 2020) y “Paraguas Rotos” (Ediciones Garoé, 2021). No obstante, solo “Ciberyo” es una novela como tal. Los otros dos títulos son colecciones de relatos. Aparte, hay dos relatos publicados en distintas colecciones, tras haber quedado finalista en concursos literarios: “A la caza de lo invisible” (Insomnia Ediciones) y “Actos de F.E.” (Editorial Cerbero). También se puede encontrar algún relato publicado en formato libre en revistas literarias como Dragaria (www.dragaria.es) o la propia biblioteca de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria,
institución para la que trabajo.
Por su carácter independiente, las novelas publicadas en formato físico han tenido una difusión limitada, pero aún pueden encontrarse en alguna librería —bajo pedido— o directamente con las distintas editoriales.

P- ¿Consideras que tus letras son, en cierto modo, una crítica social?

R- No me considero un activista, pero sí un rebelde. No escribo con la intención de hacer crítica social. No obstante, si tiendo a poner en evidencia la hipocresía social que mata nuestro espíritu. Casi todos mis personajes son incómodos, por sus pensamientos o por sus actos. En cierta forma, son capaces de hacer o de decir lo que muchos desean y no se atreven.
Curiosamente, estos personajes, en muchas ocasiones, tienen un final trágico. En cualquier caso, mi intención a la hora de escribir es satisfacer mis propias emociones. No me siento a escribir para recetar moralina a nadie. ¡Ni mucho menos! La libertad de pensamiento es sagrada. Mi único objetivo para con el lector es hacerle sentir algo, despertar alguna emoción,
aunque sea repugnancia y rechazo por los actos o pensamientos de los personajes. Mi único deseo que es que el lector sienta que no ha perdido el tiempo leyendo lo que escribo.

P- ¿Crees que la cultura en general está en auge?

R- ¡Al contrario! Diría que está en una fase de decadencia absoluta. La monetización de la cultura y el consumo de masas ha hecho que se pierda el alma de muchas de las creaciones artísticas contemporáneas. Y esto es válido para la música, la literatura y las artes en general.
Como ha ocurrido en ocasiones anteriores, pues estas fases de decadencia y resurgimiento son cíclicas, las esperanzas están puestas en el arte independiente o “underground”, en los pequeños sellos discográficos, en las modestas y valientes editoriales que apuestan por la creación artística y no por la creación de un producto comercial. Los nuevos hábitos de consumo hacen que todo sea inmediato. En general, la población no escucha discos completos, no tiene paciencia para leer obras escritas amplias, para pararse delante de un cuadro y sumergirse en él sin subir una foto a las redes sociales. Nadie quiere estar aburrido cuando, en mi opinión, el aburrimiento es la primera fase de la creación artística, y si me apuras, ¡de la propia creación científica! Todo es “ya” y a base de fogonazos de endorfinas. La cultura de la inmediatez le resta profundidad a las emociones. Esto, unido a una falta de interés en la cultura por parte de las nuevas generaciones, fruto de unos planes de estudio nefastos, y a unos precios de lujo en artículos culturales —sirvan como ejemplo los impuestos que tienen los libros o las entradas de teatro o cine—, hacen que sea más satisfactorio para los
individuos ver la televisión o perderse navegando sin brújula en las diferentes redes sociales.

P- Hablando de comienzos, dinos cuál fue tu primer relato o novela.

R- Un relato corto titulado “Inocencia: Un cuento corto de muertos vivientes para adultos”, allá por el año 2015. Se publicó en un compendio de relatos cortos titulado “Por un puñado de zombies más”. Aunque escribo desde que tengo uso de razón —diarios, cartas, letras de canciones e incluso cuentos—, ese puede considerarse mi primer relato, por haber sido publicado con la idea de que fuera leído.

P- ¿Tienes algún momento del día específico en el que te sientas más cómodo para escribir?

R- Por cuestión de horarios y conciliación familiar —no en vano soy padre de familia numerosa—, la noche es el momento preferido para escribir. En cualquier caso, muchos de estos relatos se han escrito a bordo de aviones y en habitaciones de hotel allende los mares.

P- ¿Sueles escribir con música o piensas que distrae a las musas?

R- Siempre con música y auriculares, no música ambiente. Necesito estar aislado y la música contribuye a sumergirme en el mundo creativo. El tipo de música varía según lo que esté escribiendo; así, no es lo mismo la música que uso mientras escribo ciencia ficción que la que empleo si estoy ante un relato de terror. En mi caso, las musas acuden a lomos de notas musicales.

P- Dado que todos los comienzos son difíciles, ¿qué nos aconsejas para iniciarnos en el mundo de las letras?

R- Leer mucho. Leer, leer y leer. Leer a los clásicos, sobre todo. Ser pacientes y hacer todo el esfuerzo que sea necesario para matar a ese monstruo interior que se llama ego y que tan tirano es con nosotros mismos.

P- Como lector, ¿qué buscas en un libro?

R- Que me haga sentir. Me es indiferente que me emocione ante una historia épica a que me haga reír la locuacidad de un personaje. Si además de despertarme emociones me alimenta el alma, la obra será perfecta. Nada más satisfactorio que dar con una de esas historias que, cuando se acaban, sabes que te acompañarán para siempre, pues han contribuido a dar forma a tu mente o a tu alma. Dime qué lees y te diré quién eres…

P- ¿Cuáles son tus autores favoritos?
R- Quizá, más que autores favoritos, diría obras favoritas. La lista es muy amplia y nombraré solo algunas obras importantes en la construcción de mi pensamiento y mis propias historias:
El anticristo (Nietzsche), El paraíso perdido (Milton), Las flores del mal (Baudelaire), Fausto (Goethe), Leyendas (Bécquer), El horla (De Maupassant), la saga Dune (Herbert), Frankenstein (Shelley), El matrimonio del cielo y el infierno (Blake), El lobo estepario (Hesse), El guardián entre el centeno (Salinger), Hijo de Dios (McCarthy), la saga Neuromante (Gibson), Un mundo feliz (Huxley), La naranja mecánica (Burguess), Rabia (King), Cronopaisaje (Benford), Ensayo sobre la ceguera (Saramago), El conde de Montecristo (Dumas), En la cima del mundo(Sheldon, a.k.a. James Tiptree, Jr.) y un sinfín de títulos más. La ciencia ficción es un género que me ha aportado muchísimo, además de los clásicos de la literatura universal, que nunca decepcionan.

Muchísimas gracias, Luis, por hacernos un hueco en tu agenda. Esperamos con ilusión tener muy pronto en nuestras manos un ejemplar de “Paraguas rotos”. Agradecer también a las
editoriales que, a pesar del presente tan complicado para la cultura que estamos viviendo, sigue apoyando y apostando por el talento local.

Y tú, ¿quieres saber más de él y sus letras? Si las preguntas te han sabido a pastillas de goma, déjate perturbar en Instagram (@el_perturbado_del_verbo) y en Facebook (El perturbado del verbo).


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Esta entrada tiene un comentario

  1. Bruja del Sur

    ¡Contando los días para hacerme con el nuevo libro! Enhorabuena

    (5/5)

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