Entrevista a Hernán Fariñas

Entrevista a Hernán Fariñas

La Bruja del Sur entrevista a Hernán Fariñas con motivo de la publicación de su primer libro:

Exigimos al autor que se presente: Relatos 2007-2021

Ahora que se han abierto fronteras, Espiademonios ha pillado vuelo directo para presentaros a un autor de verbo directo, con los pies en la tierra y sin pelillos en la lengua.

Hernán Fariñas Vales se define a sí mismo como un tipo introvertido muy sociable y no se no ha pasado por alto que está revolucionando las redes con sus textos incendiarios. Por eso, hemos querido atrincherarle para que nos responda a una ronda de preguntas. (Se recomienda abusar de sus letras y disfrutar la lectura sin mesura. Espiademonios no se hace responsable de los cambios neuronales que podáis sufrir al terminar su libro).

P- ¿Cuándo comenzaste a escribir?
R- Ha sido una evolución inconstante. Echando la vista atrás siempre ha sido algo que ha estado ahí, desde que era un niño. Siempre ha habido épocas de escritura intensa con periodos de inacción más o menos prolongados. No creo que haya pasado nunca más de tres o cuatro meses seguidos escribiendo sin parar después durante una temporada, pero cuando entro en la dinámica suelo escribir bastante. Supongo que es por eso que he tardado tanto en
sacar mi primer libro, no me muevo rápido, por desgracia. Es algo en lo que sin duda puedo mejorar.

P- ¿Sueles dedicar tiempo diario a la escritura?
R- Si me encuentro en mitad de una historia y estoy contento con lo que hago y cómo está funcionando, la tendencia es a continuar con ello y enlazar sesiones de escritura de forma frecuente. Humo y espejos, la historia más larga del libro, la escribí (y reescribí) durante dos
meses y medio de forma casi diaria. En otros casos, cuando el proceso me agota, podría decirse que hiberno y escribo más bien poco o incluso nada, hasta que empieza de nuevo el ciclo.
Eso en cuanto a la escritura formal propiamente dicha. En paralelo siempre estoy tomando notas, guardando ideas para historias, frases o posibles ángulos con los que abordar según qué problemas. Eso es algo en lo que sí soy constante. Tengo un banco de notas (con y sin destino
claro) casi sin fondo, lo que a la larga siempre me ha resultado muy útil. Podré quedarme sin energías para escribir, pero nunca sin ideas.

P- ¿Alguna manía confesable a la hora de escribir?
R- Pongo siempre la música en bucle, la misma lista o el mismo disco una y otra vez, casi siempre algo sin letra, normalmente electrónica o algo de psicodelia. Supongo que es algo típico en estos casos, un mecanismo de ayuda a la abstracción.
Reescribir (y a veces también escribir) en mi móvil a través de Google Docs es algo que he empezado a hacer desde hace ya tiempo, y aunque no sea una visión especialmente romántica del proceso, resulta sumamente útil para avanzar terreno. Una gran parte de lo que he escrito en los últimos tiempos ha sido a caballo entre el ordenador y el móvil. Varios de los borradores
de historias del libro los escribí en el metro o el autobús, yendo y volviendo del trabajo. Claro está, después los editaba en casa. El papel y el boli son buenos y también los uso, sobre todo para volver a coger el ritmo tras una temporada de pausa, pero al pragmatismo de hacerlo
directamente online es difícil volverle la espalda.

P- ¿En qué temática te sientes más cómodo para escribir?
R- Siempre he saltado entre géneros, hasta cierto punto influido por lo que estuviera leyendo en ese momento, de ahí la diversidad de temas dentro del libro. Por lo general me gustan las historias en las que hay alguien con mala leche, misántropos o capullos divertidos. También me gusta el absurdo, las historias urbanas y las historias en las que hay sensación de peligro y las cosas acaban mal.

P- ¿Buscas a las musas o ellas van a ti?
R- Lo ideal sería estar siempre trabajando, ponérselo fácil. Pero admito que no es siempre el caso, al menos en cuanto a escribir propiamente dicho. Por lo general cuando trabajo mentalmente en una historia, tratando de solucionar algún problema en ella o simplemente
buscar formas de mejorarla (“el periodo de intendencia” como suelo llamarlo), suelo siempre encadenar buenas rachas. Es la transición a ejecutarlo la que a veces da más problemas. Lo que está claro es que cuanto más escribes, más fácil se vuelve.

P- ¿Has pensado alguna vez escribir novela?
R- Sí, tengo alrededor de medio borrador escrito y el argumento entero pensado para una novela, pero necesita una reconstrucción a fondo, establecer los mimbres de forma sólida y ordenada. Esa será la siguiente meta.

P- Lecturas y/o autores favoritos.
R- Borges, Kafka, Kurt Vonnegut, Bret Easton Ellis, Houellebecq, Neil Gaiman…
La colmena de Cela, La conjura de los necios de Kennedy Toole, La mirada de las furias de Javier Negrete siempre fueron algunos de mis libros favoritos. A los libros de Irvine Welsh también les tuve siempre cariño.

P- “Exigimos al autor que se presente”. ¿Por qué ese título?
R- Exigimos al autor que se presente es una alusión a una canción de Nick Cave, We call upon the author. Gran parte de las historias del libro, de forma consciente o inconsciente, referencian una línea parecida en cuanto a ritmo y sarcasmo. La frase es además un guiño a la historia que cierra el libro, La Ley de Dinámicas y Variables, donde al exigirle al autor que se presente, uno de los personajes juega con la ambigüedad sobre quién es ese autor al que se refiere, si el autor mismo o acaso dios, conceptos que en su contexto son en realidad intercambiables.
Al tratarse de un libro de más de treinta historias se hacía complicado dar con un título que pudiera servirles a todas, y antes de decidirme por este hubo otros, pero creo que ese mantiene un buen equilibrio entre las cosas que me gustan, lo que entiendo que une a una gran parte de
las historias, y un cierto grado de autoreferencia que ayuda a cerrar el círculo.

P- ¿Qué podemos encontrar en tu libro?
R- Distopías, humor, terror, ciencia ficción, atracos a bancos, ejecutivos cocainómanos, voyeurs en arbustos… you name it, que dirían los ingleses.
Exigimos al autor que se presente son 33 historias, de entre un párrafo y veintiocho páginas de extensión, que son también una panorámica desordenada de mi evolución como escritor.

P- ¿Cuál es tu relato más personal?
R- Seguramente sea La Ley de Dinámicas y Variables, la historia que da título y a la vez cierra el libro. Aparte de ser una de las piezas que más me ha costado cobrarme, es también una de las historias con las que más he aprendido al trabajar en ella. El proceso de reescritura con ese
relato ha sido sin duda de los más encarnizados a los que me he enfrentado, pero me alegro de que haya sido así.

Extracto del relato «Un problema con los clones»

P- Relatos desde 2007-2021. ¿Publicar un libro es una idea que ya tenías en mente en tus comienzos o surgió durante ese camino?
R- El libro se decanta como la conclusión lógica de las propias historias. En un principio era por amor al arte, como quien dice. Pero una vez que te juntas con veinte o veinticinco de ellas tiene todo el sentido pensar en publicarlas. En algún momento del camino empiezas a mirar la idea del libro de reojo, y al final ya de frente. Ha sido arduo, pero ya casi hemos llegado.

P- Tienes un estilo muy marcado. ¿Cómo definirías tus letras?
R- El sarcasmo es una de las constantes. Supongo que es el tono por defecto, que aunque no está siempre presente lo está a menudo. Me gustaría pensar que le tiro estocadas a las páginas, que la prosa es punzante, pero eso no es algo que uno debería andar diciendo sobre sí mismo
por ahí adelante. El estilo muchas veces debe adecuarse a lo que necesita la historia, es importante saber ser flexible.
Mi estilo, igual que el de cualquier escritor, cambia hasta cierto punto con los años, se amolda a los intereses de cada circunstancia. En mi caso también se ve influido por lo que esté leyendo en ese momento. Es difícil que lo que escribas tras haber leído ciencia ficción o haber leído
realismo mágico sea idéntico en ambos casos. Al menos en lo que a mí respecta, lectura y escritura suelen ser vasos comunicantes.

P- ¿Qué consejo darías a alguien que se inicia en el mundo de las letras?
R- Abrazar el proceso de edición y reescritura como una parte inherente y necesaria a la hora de escribir una buena historia. El primer borrador lo escribes para contarte a ti mismo dicha historia, pero cuando reescribes lo haces con el lector en mente, tratando de eliminar del texto
original todo aquello que no sea necesario, toda la maleza que no hace falta. Cambiar mi forma de pensar al respecto ha sido algo que me ha ayudado mucho, y me ha hecho disfrutar más de trabajar en los borradores que preceden al original. Hay un axioma en ajedrez que reza que cuando encuentres un buen movimiento, busques uno mejor, y eso es algo que se aplica perfectamente a la hora de reescribir una historia.
Además de abrazar la reescritura, y de los consejos típicos de leer mucho, escribir mucho, y tomar muchas notas, siempre me ha gustado la frase de que los adjetivos y los adverbios son débiles, y los verbos y los nombres son fuertes. Una prosa potente, en mi opinión, debe ser
tacaña con los primeros, y generosa con los segundos.
Si habéis llegado hasta aquí con vuestras neuronas totalmente revolucionadas, os invito a que paséis por su perfil de Instagram (@farinasvales) y os dejéis llevar por su carácter descocado.
Agradecemos a Hernán el tiempo que nos ha dedicado. Esperamos hacernos con un ejemplar de su libro a la mayor brevedad posible; mientras, no le quitamos ojo de encima, deseándole
que esta sea la primera entrevista de muchas.


Si la entrevista os ha sabido a poco, podéis leer la entrada que publicamos anteriormente con el relato de Hernán Fariñas titulado «Los procesos de supresión del caos (Rotonda)«.

Y como sé que la forma de escribir de Hernán es adictiva y aún tendréis ganas de más, podéis haceros con el libro «Exigimos al autor que se presente» a través del siguiente enlace:


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