El escritor de la muerte.

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Entrevista realizada por: La Bruja del Sur.

Hoy os presento a uno de los escritores más misteriosos que pululan por la red. Os cuento el
secreto: pienso que este escritor está poseído por un alma añeja. ¿No me creéis? Podéis comprobarlo vosotros mismos. Pasad y leed a nuestro invitado de hoy: Javier González García. Sus letras me llegaron por casualidad y no puedo estar más que agradecida por poder contaros un poco más de este joven escritor.


P— ¿A qué edad empezaste a escribir?

R—A los 11 años, a mano y con letra horrorosa en folios sueltos. Creo que ya había cumplido los 12 cuando descubrí el maravilloso mundo de Microsoft Word y empecé a teclear.

P—¿Cuáles son tus lecturas favoritas?

R—Me considero un lector muy versátil que tiende más hacia autores que a estilos. De todas formas, bien es cierto que la mayoría de escritores/as que termino disfrutando se mueven entre los géneros de novela histórica, fantasía o ciencia ficción.


P—¿Qué libro te ha cambiado la vida o cuál recuerdas con más cariño?

La Divina Comedia, de Dante Alighieri es el libro que más cerca ha estado de arrancarme lágrimas. Lo leí por primera vez a los trece años, convirtiéndose así Beatriz en uno de mis crushes de la adolescencia. No sé cuántas veces más lo he leído desde entonces, pero no me sorprendería si fuera un número de dos dígitos.

P—¿Y escritores favoritos?

R—Veamos… Fyodor Dostoevsky, Scott Lynch, Maggie Stiefvater, Sebastien de Castell, William
Shakespeare, Jose Luis Borges, Dan Simmons y Melina Marchetta.

P—¿Con qué cita célebre te identificas más?

R—“Los poetas abandonan el infierno y contemplan de nuevo las estrellas”, de Dante Alighieri.

P—Para leer, ¿tienes alguna manía? (Ambiente, con o sin música…)

R—Mi playlist meticulosamente elaborada de música folk, bandas sonoras y salomas piratas.

P—¿Y para escribir?

R—Lo mismo que para leer, aunque me he fijado en que las canciones que más repito son de música folk escandinava. ¿Qué puedo decir? En otra vida fui un Skaldir.

P—¿Qué buscas en un libro?

R—Personajes. Algo que me echa para atrás muchísimo en los libros es que la preciosidad de la
prosa esté orientada a las descripciones en vez de a los diálogos y el desarrollo de personajes.
Necesito que las conversaciones entre personajes sean dinámicas, fluidas y testimonios sutiles de la personalidad de cada uno, no un trámite que quitarse de en medio para llegar a los siguientes 25 párrafos de descripción cargada de cultismos.

P—¿Cuántos libros tienes publicados? Cuéntanos sobre ellos.

R—Tres, por el momento. Todos ellos conforman la primera trilogía de la Saga de los Tres Reyes, la cual probablemente acabe convertida en mi Magnum Opus.

Cazadores de la Muerte:
Mordred, señor absoluto del crimen temido por hombres y monstruos por igual, tiene una misión suicida que llevar a cabo: a la Muerte. Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas, y lo que Mordred necesita ahora es reunir al único equipo a la altura de la tarea
a cumplir:
• Un pistolero demoníaco cansado de vivir pero incapaz de morir
• Una anomalía mística que puede arrancar almas con las manos desnudas
• Un forjador rúnico en posesión de una misteriosa reliquia milenaria
• Una espadachina que puede convertirse en un ejército a voluntad
• Un reportero de guerra extranjero dispuesto a perseguir una exclusiva hasta el infierno.
Juntos deberán embarcarse en un viaje hacia el corazón de una zona de guerra, acechados en todo momento por monstruos y dioses. Juntos deberán dar con la forma de matar a la Parca; siempre y cuando no se maten antes entre ellos…

La puerta de Orfeo:
Los Cazadores de la Muerte han conseguido contactar en plena línea de batalla con la misteriosa mente maestra que los ha juntado tras apenas sobrevivir a un enfrentamiento con el dios del fuego. O lo que es lo mismo: han salido del fuego para caer en las brasas. Mordred está arrinconado entre dos archienemigos que lo desean muerto, Yseult tiene cada vez más problemas para contener una sed de almas insaciable, Myroky e Idir comprueban que los demonios del pasado, al igual que ellos, pueden permanecer vivos durante siglos y Galloway debe enfrentarse a un enemigo que no puede abatir a tiros: el remordimiento. La Muerte
acecha tras cada esquina, pero la carrera contrarreloj para matarla continúa…

El palacio del olvido:
«¡A un lado del cuadrilátero tenemos a Kamalor, dios del fuego, y al otro lado están nuestros queridos Cazadores de la Muerte! ¿Sabéis?, esto me recuerda a un chiste: un apóstata, un demonio, una regicida y un psicópata se van juntos de excursión a Abadón y allí se encuentran con un rey al que creen poder derrotar. Entonces el rey les dice: ¿No os dais cuenta de que ya habíais sellado vuestra derrota antes incluso de cruzar la Puerta de Orfeo? El apóstata no es más que un eco del caballero que fue en otro tiempo; el demonio no puede vivir con el daño que le ha hecho a quienes una vez lo amaron; la regicida se ha quedado sola en un mundo despiadado que odia a los de su calaña y el psicópata puede engañarse todo lo que quiera,
pero jamás alcanzará la felicidad en esta vida o en ninguna otra. ¿No os dais cuenta? Este es el empeño en el que habéis volcado todas vuestras esperanzas de redención, el final en el que convergen todos vuestros caminos. Vais a morir porque en el fondo ninguno queréis salir vivo
de aquí».

P—¿En quién te has basado para crear personajes como Mordred o Yseult?

R—El razonamiento que seguí para crear a Mordred fue el siguiente: los héroes están muy bien
hasta que te das cuenta de que en la vida real haría falta un villano para hacer los sacrificios necesarios para salvar el mundo. La brújula moral de Mordred apunta a todas partes menos al norte, lo cual puede considerarse un defecto insalvable si lo juzgásemos como persona, pero también lo convierte en el candidato idóneo para enfrentarse a dioses y monstruos. Además del aspecto pragmático, siempre me ha atraído escribir desde la perspectiva de villanos. Hay algo mágico en tratar de reconciliar la maldad con la redención.
En el caso de Yseult, sin embargo, buscaba crear el efecto contrario. ¿Qué pasaría si la criatura más letal y peligrosa del mundo, la más incapaz de controlar poderes que la convierten en una amenaza para cualquiera, valorase la vida humana por encima de todo? Supongo que siempre tiendo a crear personajes afligidos por una lucha interior que amenaza con destruirlos por completo. Es en medio de ese caos emocional que soy capaz de conectar mejor con ellos como narrador y de guiarlos hacia la resolución, ya sea trágica o un final feliz.

P—¿Cuánto tiempo te ha llevado ver la primera trilogía en tus manos?

R—Cuatro años, más o menos. Tecleé la primera palabra en abril de 2017, y aunque la trilogía lleva escrita desde invierno de 2018, he tardado todo este tiempo en publicarla toda.

P—¿Qué quieres transmitir con tus libros?

R—Que hasta el ser más cruel, deleznable y villanesco es el héroe de su propia historia. El foco de mis historias siempre va a estar en los personajes.

P—¿Cuál está siendo el feedback de tus lectores?

R—Por ahora, la verdad, es que tengo que luchar porque el ego no se me suba por las nubes. Ha sido una sucesión de críticas positivas y constructivas con la que no esperaba que se recibiera mi primera incursión en el mundo literario.

P—¿Dónde podemos hacernos con los ejemplares?
“Cazadores de la Muerte”, el primer libro de la trilogía, está disponible en Amazon, La Casa del
Libro y la página web de Libros Indie. En lo que a “La Puerta de Orfeo” y “El Palacio del Olvido” se refiere, ambos están disponibles, tanto en físico como en ebook, en Amazon (atentos porque las ediciones en tapa dura no tardarán en llegar).

P—¿Tienes alguna anécdota curiosa que te haya ocurrido al anunciar tus libros?

R—Alguna vez me ha llegado un mensaje sobre abandonar el culto al maligno y salvar mi alma a
tiempo. Gajes de la estética tétrica de mis libros, supongo.

P—Cuéntanos un poquito cómo ha sido ese paso a lanzarte a escribir.

R—Cuando era pequeño, mi padre leía muchos libros de fantasía y ciencia ficción de autores americanos e ingleses en versión original. De aquellas no tenía ni idea de inglés, así que me daba muchísima rabia no poder leerlos yo también. Supongo que un día me harté de preguntarle de qué iban sus libros y me propuse a escribir los míos. Hoy por hoy, más de una década después, escribir se ha convertido en una parte tan orgánica de mi día como comer o dormir. No contemplo una existencia en la que tenga que renunciar a hacerlo porque no podría.

P—¿Cuál es tu consejo para alguien que empieza en el mundo de la escritura?

R—Escribe. Ya. No hagas notas, no diseñes personajes, no planees tropecientos argumentos. Coge un folio/documento de Word/lo que sea y escribe. Ya tendrás tiempo de todo lo demás una
vez hayas encontrado tu voz narradora. Tu primer párrafo va a ser nefasto, va a hacer que quieras arrojar el ordenador por la ventana. Bórralo y reescríbelo. Haz esto hasta que sencillamente te provoque arcadas. Bórralo y reescríbelo. Así hasta que no esté mal. Luego empieza con el segundo párrafo. Escribir es un proceso arduo que requiere paciencia y humildad. Terminarás el libro, no en un día, pero sí algún día (siempre y cuando escribas un
poco todos ellos).

P—¿Podrías decirnos si tienes en mente alguna presentación o un evento de escritores en el
que podamos verte?

R—La verdad es que ahora que se ha terminado la primera trilogía no tengo ninguna aparición
pensada hasta que no salga a la luz un nuevo proyecto. Pero no os preocupéis, en cuanto marque una en el calendario, seréis los primeros en saberlo.

P—Cuéntanos tus futuros proyectos.

R—En estos momentos estoy trabajando en dos al mismo tiempo. No quiero decir mucho sobre ellos porque todavía están en fase de desarrollo, pero uno de ellos es una continuación de esta primera trilogía de la Saga de los Tres Reyes y el otro es una colaboración. Tendréis que esperar para saber más, pero ¡estad atentos!

P—¿Dónde podemos encontrarte en las distintas redes sociales?

R—Podéis pasar a saludarme en Instagram (@escritordelamuerte) y en Twitter (@cazadordelamue1)

Pues nos deja con la miel en los labios, sí. Tendré que ponerle una reclamación o algo así por dejarnos con tanta curiosidad. Igualmente, le agradezco que nos haya dedicado parte de su tiempo para respondernos (y dejarnos más intrigados). Volveremos con él, sin duda.


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