De hadas y libélulas. Leyenda celta sobre su naturaleza mágica.

De hadas y libélulas. Leyenda celta sobre su naturaleza mágica.
Mira calligraphiae monumenta (1561-1596)

En aquel tiempo, mucho antes de la llegada de los seres humanos, las libélulas poblaban Europa, pero aun no eran los tímidos y huidizos insectos de hoy en día. No. Entonces, las libélulas eran hadas, seres mágicos superiores en naturaleza a los humanos quienes tenían prohibido convivir con ellas.

Un grupo de hadas consideraba injusta la prohibición. Decididas, desafiaron las estrictas ordenes de Aine, el hada suprema, adentrandose en el mundo de los humanos .

Advertida de lo sucedido y enojada, el hada suprema condenó al grupo de hadas rebeldes a ser convertidas en libélulas en castigo por su desafio. Sin embargo, la Diosa no podía privarles de su esencia y facultades, la belleza, la capacidad de leer los pensamientos, la intuición para discenir lo que es cierto y lo que no lo es o el poder de convertir los sueños en realidad. Nadie podría seguir la estela de las libélulas a través de los caminos del aire.

Pasado el tiempo, Aine ofreció a sus hermanas recuperar su aspecto y facultades como hadas, pero estas se negaron. En su nueva forma como libélulas se sentían libres, podían convivir con los humanos sin temor a descubrir su naturaleza mágica. Aine, conmovida, designó a las libélulas mensajeras de los deseos humanos. Desde entonces, se dice que su sola presencia atrae la buena suerte.

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