Darkman: el antihéroe sin rostro.

Darkman: el antihéroe sin rostro.

Darkman (1990)
Director: Sam Raimi

Sinopsis:
Un brillante científico que consigue desarrollar una fórmula para fabricar piel humana sintética, es víctima de un brutal ataque por parte de Durant, un gánster que aspira a controlar la ciudad. Aunque se le da por muerto, el científico consigue sobrevivir con su rostro horriblemente deformado por las secuelas del ataque. Cegado por el odio, utilizará su descubrimiento, que le permite adoptar diferentes apariencias, para desatar su venganza.

Raimi quiso hacer una película que adaptara una historia del comic, por lo que, durante bastante tiempo, intentó hacerse con los derechos de algunos personajes de comic como Batman o La Sombra (The Shadow). No lo consiguió así que ni corto ni perezoso creo Darkman, su propio superhéroe.

En aquel momento la producción de historias de superhéroes adaptadas al cine, era algo completamente excepcional. Es cierto que películas como Superman (1978) habían cosechado algún éxito, pero aún convivían con películas de bajo presupuesto: La Cosa del Pantano, El Castigador, Capitán América… que pasaban sin pena ni gloria.

La llegada del Batman de Tim Burton (1989) fue el catalizador definitivo que convenció a Hollywood de que los personajes más populares del comic podrían arrastrar a legiones de fans al cine generando importantes beneficios. La aparición de Darkman se convirtió en la confirmación definitiva. Una película con un personaje original y, por tanto, todavía desconocido para el público, sin ninguna estrella en su reparto (con un Liam Neeson que aún no había rodado la Lista de Schindler), una película rodada por un director de apenas 30 años que se había dedicado a producciones fuera del circuito más comercial, que tuvo un bajo presupuesto y una calificación R, sin embargo consiguió arrasar en taquilla desde el mismo día de su estreno.

Darkman, poster de la película

Raimi escribió una historia novedosa que quizá no brilla por su originalidad, pero resulta interesante ya que bebe de las fuentes del terror clásico, los relatos Pulp y la tradición del comic, utilizando un arquetipo de personajes propio de los años 30. En ese sentido, es evidente la semblanza con el protagonista de El Fantasma de la Ópera y otras figuras trágicas del terror.

¿Darkman cuenta los típicos inicios de un superhéroe en una película repleta de acción? Sí, lo hace. Pero sus planteamientos la alejan diametralmente de las películas orientadas a un público más familiar. Con Darkman asistimos fascinados a un espectáculo donde cabe lo extraño y lo grotesco, con algunas dosis de humor negro y un héroe llevado de forma deliberada al borde del trastorno por el sufrimiento que le hace incapaz de contener su ira.

Rodada con un ritmo nada acostumbrado en la época, abundan los cambios de plano, con extraños ángulos de cámara y zooms extremos con los que Raimi hace brillar su estilo visual, resolviendo de manera eficaz tanto las escenas más puramente de acción como las dramáticas. Con todo, el montaje de la película no fue sencillo recortando los estudios más de media hora de metraje que fueron parcialmente restituidos sin permiso por el director y su equipo.
La banda sonora a cargo de Danny Elfman, colaborador habitual de Tim Burton, encaja a la perfección con la propuesta de acción y el terror de la película de Raimi.

Darkman fue una película determinante para que se abriesen las puertas de los multicines y los grandes presupuestos del cine dando entrada a otros personajes del comic. No es la película definitiva, pero Darkman siempre será uno de nuestros antihéroes favoritos.

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