Abducción

Abducción

Relato de Miquel Zueras Navarro.

El hombre vestido con severo traje color pizarra y chaleco a juego es cliente habitual. La camarera del restaurante, después de saludarle con una sonrisa, le conduce hacia un acuario donde nadan crustáceos vivos.

Con gesto adusto, como el sumo sacerdote que elige la doncella para el sacrificio, el hombre de severo traje color pizarra señala una langosta con el índice: «Esa de ahí».

Diestramente la camarera atrapa la langosta con una redecilla y se dirige a la cocina mientras el hombre de severo traje color pizarra toma asiento en el comedor mientras le sirven una copa de cava y unas aceitunas para amenizar la espera.

Al llegar a la cocina la camarera deja caer la langosta en un cubo de agua salada mientras el cocinero filipino saca una langosta del congelador. Luego sirven esa langosta al cliente de severo traje color pizarra con una fuente de salsa tártara.

Ya se han ido los últimos clientes y el restaurante cierra sus puertas. La camarera se arrodilla frente al cubo, atrapa a la aturdida langosta y -plouf- la devuelve al acuario.

La langosta se posa sobre la gravilla al lado de un enrome bogavante con las pinzas sujetas con cinta aislante. Agitando nerviosamente las antenas le dice:

-No te lo vas a creer… ¡Me han abducido!!!

FIN.


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